Maquiavelo
no puede estudiarse como un personaje histórico aislado sin analizar su
contexto, su pensamiento político se ve reflejado en obras de gran madurez como
El Príncipe, los
Discorsi, el Arte de la guerra, la misma Historia de Florencia; no siendo estas
solo expresiones conceptuales de altísima producción intelectual, sino
enseñanzas emanadas de sus experiencias y de la lectura de la historia.
Estas
obras de sobresaliente belleza literaria, también están profunda y radicalmente
y comprometidas con su presente, siendo una reflexión teórica sobre la
situación política italiana y florentina, postulando principios de la política
y el Estado, proponiendo reformas políticas, militares y educativas; pero como
ya se ha dicho, no es literatura vacía, sino que sus ideas influyeron en la
vida pública de la Europa posterior.
Es
con Nicolás Maquiavelo que inicia la ciencia política moderna, sólo después de
él se puede hablar de una ciencia política propiamente dicha; tan así que se le
atribuye la construcción de la noción de Estado en el pensamiento político
moderno, siendo sus bases: el poder político, la fuerza y el consentimiento
organizado.
En
el pensamiento de Maquiavelo son recurrentes las nociones de Fortuna y Virtud, que
siendo muy imprecisas y variantes, afirman la importancia de la dominación
relativa de la una sobre la otra para la consecución de los fines planteados:
así la virtud permite obtener la buena fortuna y la fortuna hace aumentar la
virtud del afortunado.
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